miércoles, 9 de enero de 2019

De conmociones y contusiones: No, el rugby NO se está ablandando.


Cada poco, existe cierto runrún en redes sociales, pubs, estadios y demás lugares que suelen frecuentar los aficionados al rugby cuyo murmullo cada vez es más claro a poco que te acercas: el rugby se está ablandando. Todo viene a raíz de los cambios en las normas del juego que World Rugby lleva años implementando, pero sobre todo en esta última etapa: cambios en la legalidad de la forma de placajes permitidos, cambios en las normas del ruck, etc. Algunos, sobre todo los más nostálgicos, acusan a World Rugby de simplemente querer aumentar la "espectacularidad" para hacer que el rugby sea más "vendible" comercialmente, pero lo que World Rugby sostiene es que, al cambiar normas relativas al placaje, por ejemplo, su prioridad es la seguridad de los jugadores. Y algo de razón tiene World Rugby, ya que el rugby se enfrenta hoy día a un problema bastante serio con nombre y apellidos y que está teniendo una incidencia bastante alta desde que el deporte es profesional: conmoción cerebral.


Es uno de los grandes problemas que más de cabeza trae a World Rugby, y es que su alta incidencia lo han convertido en la primera causa de retirada prematura entre los jugadores profesionales. En Revista H ha sido publicada estos días una lista de los 36 jugadores de primer nivel que, hasta ahora, han abandonado el rugby de manera prematura por culpa de una conmoción cerebral, el mismo día en que se ha confirmado que el zaguero galés Leigh Halfpenny permanecerá otros 5 meses de baja tras el lance que sufrió en el partido ante Australia. También fue sonado el caso del franco-español Samuel Ezeala, ala de Clermont, que sufrió una conmoción cerebral severa la temporada pasada.


¿Por qué ahora hay más casos, y cada vez más frecuentes, de lesiones cerebrales en el rugby que antes? Pues la respuesta es muy sencilla: porque ahora es un deporte profesional. Esto que voy a decir ahora es un poco una perogrullada, pero no lo parece tanto porque somos muchos los que tenemos que insistir en el tema cada vez que alguien suelta el tópico de "el rugby se está ablandando" y emerge de nuevo el debate. Lo cierto es que, como apunta The Blitz Defence en el artículo de Revista H que hemos enlazado arriba, el rugby de élite es hoy día más duro y peligroso que nunca, y las razones son evidentes: antes de 1995, el rugby era un deporte amateur, jugado por personas que no se dedicaban al deporte a tiempo completo y que, por tanto, desarrollaban un buen físico pero mucho menor en potencia y musculatura que en otros deportes que sí eran profesionales. Era común ver a delanteros con esa entrañable barriga cervecera, pilieres aquejados de obesidad y aperturas pequeñitos y menudos. Era el deporte de los terceros tiempos regados de alcohol sin remordimientos, sin dietas estrictas ni planes de entrenamiento. Como la propia definición que el concepto amateur sugiere, el rugby no era más que un juego de carácter lúdico, para el que lo jugaba y para el que lo veía. Pero todo cambia con el profesionalismo: con él llegan los dietistas, los preparadores físicos, el extenso staff técnico que presentan los clubes y selecciones hoy día, los planes de desarrollo y los entrenamientos estrictos combinados con horas de gimnasio. Son jugadores que viven del rugby a tiempo completo y eso provoca cambios en el físico de los jugadores: los pilieres ya no son entrañables obesos o tipos con simpática barriga de felicidad, sino que se convierten en auténticas bestias de gimnasio; los aperturas ya no son esos tipos larguiruchos con cuerpo de fideo, sino que se han convertido en auténticos atletas con músculo. En definitiva, los jugadores del rugby moderno son jugadores fuertes y con mucha potencia física, lo que hace que lances que antes entrañaran el riesgo justo y lógico, hoy día se hayan convertido en lances verdaderamente peligrosos. Por lo que era necesario cambiar las normas y las formas, siendo la melé la primera fase del juego en sufrir cambios: antes podía llegar a ser común que un centro o un zaguero ocupara alguna posición en la melé de manera momentánea por circunstancias del partido, hoy día eso está terminantemente prohibido por motivos de seguridad que os podréis imaginar.


Después de la melé, le llegó el turno a los placajes: ahora es ilegal placar por encima de los hombros o placar en el aire, así como levantar a un jugador de forma que caiga en posición vertical, cosas que antes eran todas legales... y mientras World Rugby trata de poner cohesión y coherencia a la forma de arbitrar los placajes y demás contactos (de momento no lo está consiguiendo), le ha llegado el turno al ruck, cuyas características han cambiado radicalmente desde que el rugby es profesional.

Así que poniendo fin a la disertación que hoy nos ocupa: ¿son normas que buscan emblandecer el rugby para hacerlo más "accesible" para los ajenos al mismo? Mi respuesta es contundente: NO. Son normas que, como mucho, lo que esperan conseguir es que se siga jugando al rugby de la manera más segura posible y, a la luz de los datos y de la lista de jugadores que se están teniendo que retirar a causa de las conmociones cerebrales, a mi son cambios que me parecen muy necesarios.

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